Vaya.
Ando mirando cosas musicales y trataba de recuperar un programa de radio sobre Battiato que he escuchado esta mañana de la güep de Rtve. Abro la pricipal para ir a lo de la radio a la carta y veo la llamada sobre el fallecimiento de Enrique Sierra, el guitarrista de Radio Futura.
Vaya, hombre.
Enrique Sierra tenía muy mala cara desde hace treinta años, lo menos. La mala vida, pensaba todo el mundo, pero por lo que parece ha sido cosa de los problemas renales que arrastraba desde hace mucho tiempo, me parece. De hecho, en el tramo final de Radio Futura anduvo compartiendo las guitarras con el inglés aquel, que también era muy bueno, porque la mitad de días andaba el hombre un tanto jorobado.
Estaba, ya digo, a propósito de lo de Battiato, viendo chorradas antiguas y he dado con un programa de Paloma Chamorro donde ponían música de vanguardia. De allí a los vídeos de Derribos Arias, de Glutamato Yeyé, de Golpes Bajos y de Loquillo, yo qué se. Unas joyas de cuidado. De por allí rescato esta larga versión doble, instrumental y cantada de la Escuela de calor, que no es mi favorita del grupo pero que está muy bien interpretada. Entre el personal que hay sentado al principio está el último Berlanga y al fondo creo que Ordovás. Enrique Sierra está en su línea, un pintas de cuidado con pelos de pincho y guitarreo un tanto espasmódico. Son la mejor formación de Radio Futura, con Solrac Velázquez en la batería.
De vez en cuando escucho La canción de Juan Perro, un disco que yo creo conceptual, que me suena a Macondo y a una mulata bailonga, a cervezas amargas -a ver si no- y al primer concierto de rock, una primavera de vete tú a saber cuándo,, de la que recuerdo que tocaron una versión de un grupo que estaba comenzando "y son de aquí", dijo Santiago. Se llamaban El último de la fila.
Ya ves, Enrique, de lo que se acuerda uno.
sábado, 18 de febrero de 2012
jueves, 2 de febrero de 2012
Un funeral vikingo
Joe Strummer, alma mater de The Clash, palmó prematuramente y de algo ni sucio ni rocanrolero, un poco al estilo de los Ramones, tan cafres en la vida, pero tan sosos en en el traspaso, como si dijéramos.
En una especie de aquelarre de la MTV o algún canalillo musicaloide, parece que le homenajearon estos cuatro piezas con lo más parecido que uno imagina a un funeral vikingo pero sin pegarle fuego al drakkar.
Con el número uno, Elvis Costello, con esas lupas de vértigo, al que todos admiramos secreta y públicamente por ese pedazo de churri con quien sigue casado sobre viento y marea, en fin, ay, uf.
Con el dos, Bruce Springsteen cada década más joven aún, algo hay, no se.
Con el tres Dave Grohl, mucho mas listo, mejor músico y más desconocido.
Con el cuatro Little Steven, un poco más redondo cada día y que a mi me sigue recordando mucho a Al Pacino.
Ya digo, los vikingos.
domingo, 1 de enero de 2012
Feliz 1992
Hace veinte años, el gran Lauren Castigo entrevistó a la sin par Paca Carmona.
Feliz entonces y ahora.
Y si no, al menos que sea divertido.
Feliz entonces y ahora.
Y si no, al menos que sea divertido.
miércoles, 28 de diciembre de 2011
Cuadrillas
Desde mi facultad nos mandan este mensaje.
Yo lo pego aquí:
Y debajo un clic que también está muy bien.
Aunque yo soy más de butrón, lo reconozco.
Yo lo pego aquí:
Y debajo un clic que también está muy bien.
Aunque yo soy más de butrón, lo reconozco.
sábado, 24 de diciembre de 2011
La Navidad de colores
Qué cosas tiene el inglés, que el azul es el cielo, algo triste una canción y los polis. Si al azul le añades Navidad, se arreglan todas las torpezas y se le arrancan a uno las piernas al bailoteo y la jarana.
Feliz Navidad, música, bailoteo y jarana. Azul y de colorines
Jonni Blu cantando Blue Christmas
Feliz Navidad, música, bailoteo y jarana. Azul y de colorines
Jonni Blu cantando Blue Christmas
lunes, 12 de diciembre de 2011
Y la gasolinera
Como en el otro lado he traido a colación a Fernando Alfaro y la gasolinera, pues le pongo cuatro letras y una canción.
Ni es la mejor canción ni el mejor video, a fe mía, pero da un poco el tono de Chucho, el grupo que montó Alfaro después de los Surfin' bichos, un supergrupo de enrevesadas resurrecciones. Lo mejor de los Surfin' bichos es que eran muy buenos y se llevaban bien. Supieron administrar sus egos efervescentes y, hasta que pudieron, anduvieron juntos. Luego, cada cual a su aire pero colaborando y hasta reuniéndose. De sus cenizas salió Chucho y Mercromina, dos dignos sucesores-ramas de la gran banda-tronco.
Esto fue por los noventa, principiando en Albacete. O eres muy bueno o ya me contarás. Y los Surfin' bichos eeran eso, de Albacete. Y muy buenos.
Alfaro componía mucho y escribía un montón. A los protogrunjes de entonces les dejó medio tarumbas y alelados que los Surfin' bichos sacudiesen unas castañas eléctricas de cuidado, una cosa melódica muy lograda y que citasen a Lázaro, al Buen Pastor y cosas así en sus letras. Claro, no entenderían la mitad y de la otra, pues tampoco. Lo cual que les llamaron grupo de culto y eso es muy bueno y muy malo a la vez.

Este es el libro. y prologado por el gran Ordovás, otro damnificado de las miserias de la Radio 3 y la RTVE basura de ahora.
Hay un libro muy bueno que cuenta la historia dsel grupo y cómo lo dejaron, como mutaron en esas dos ramas. luego Chucho también lo dejó. y Mercromina. Y se reunieron y volvieron a dejarlo.
Y siguen siendo fantásticos.
Y lo de la gasolinera.
De Albacete al Diario Pop y al teloneo apócrifo de Nirvana. Peor de auqello no vivían, claro. Alfaro cuenta que anduvo trabajando en una gaslinera la tira de tiempo,e n mitad de ninguna parte. Y tenía una carpeta de anillas y escribía canciones, entre repostaje y repostaje, octanos de fuel y versos extraños. Y de auqello le salieron no pocas canciones. Son raras, raras, muy raras. Ya lo habéis visto: un tío que cita a Tolstoi en una canción es uno de los raros. Así que mola.
viernes, 25 de noviembre de 2011
La pista central
De la lista musical de los que ya nunca veremos, entre Led Zeppelin y Sinatra, Syd Barrett y Carlos Gardel, Caruso, ah, Caruso y los Clash, destaco aquí al más grande.
Con decir que él fue capaz de arrebatar a María Dolores Pradera creo que es suficiente.
Pero añadiré algo que le oí decir a alguien: le mató su gran corazón. Y yo no se qué tal tío sería, pero si era como cantaba, ese alguien tenía razón.
Con todos ustedes, tachán tachán, foco de luz en la pista central, un aplauso:
Carlos Cano y la bienpagá.
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