Si Joe Cocker fuese Papá Noel le pediría un veranito perpetuo y que hiciésemos air guitar compulsivo por las esquinas. Propiamente no es un villancico, pero igual si. Feliz Navidad.
Qué cosas tiene el inglés, que el azul es el cielo, algo triste una canción y los polis. Si al azul le añades Navidad, se arreglan todas las torpezas y se le arrancan a uno las piernas al bailoteo y la jarana.
Feliz Navidad, música, bailoteo y jarana. Azul y de colorines
Buscando, buscando,encontré unas músicas para pegar hoy. Entre ellas una de Mogwai que me gusta bastante aunque no sabía yo si pegaría demasiado. La cosa es que no es un vilancico convencional, ni una nana como se merece nuestro Bebé, ni Nat King Cole o los Sinatras, en lo suyo, digamos. De hecho, habrá quien diga que joer, es trisona y cañera. Menuda cancioncita
Pero de eso también se fabrica el tiempo, de cosas tristonas y de cosas cañeras. Y no seré tan cafre de decir que eso es nuestra alegría, porque no lo es, pero que si forma parte de nuestro camino a Belén. Los tropezones, los rasguños, las torceduras y los que que se quedaron en alguna pérfida curva. Renuncir a todo eso sería perderse mucho, porque con esas cosas también se camina en nuestro paso por este valle de lágrimas. Y valle de alegrías también, como las canciones que comienzan tristonas y suaves y que van creciendo hasta ser eléctricas, rápidas, vivaces, chispeantes.
Muy feliz Navidad a todos y que tengamos lo que merecemos.
Carlos Saura, tars aquella espléndida Sevillanas, que hizo, si no recuerdo mal, en los alrededores de la Expo, filmó unos años después, en la Estación de Santa Justa de Sevilla, una de las mejores películas musicales de la historia. Flamenco. En ella, se sucedían números de cante, toque y baile verdaderaqmente hermosos. Había una cierta historia, tan sublime como la misma película. Se trataba de una jornada, desde el amanecer al anochecer, el nacimiento, el final, el alba, la noche, el niño que baila con el anciano que baila, todo inspirado gracias a unos plaones sobre los que Storaro diseñó unas luces capaces de narrar.
Entre los cantes, un villancico. Toda la cuadrilla de gitanos cantando, participando, escuchando, cantando, disfrutando, dicvirtiéndose y también, dando salida a una miajita de nostalgia, de tristeza, de dolor y de pesadumbre, por lo que ha pasado, por lo que va a pasar. Pero ha nacido el Niño y hay que celebrar.