jueves 2 de febrero de 2012

Un funeral vikingo


Joe Strummer, alma mater de The Clash, palmó prematuramente y de algo ni sucio ni rocanrolero, un poco al estilo de los Ramones, tan cafres en la vida, pero tan sosos en en el traspaso, como si dijéramos.
En una especie de aquelarre de la MTV o algún canalillo musicaloide, parece que le homenajearon estos cuatro piezas con lo más parecido que uno imagina a un funeral vikingo pero sin pegarle fuego al drakkar.



Con el número uno, Elvis Costello, con esas lupas de vértigo, al que todos admiramos secreta y públicamente por ese pedazo de churri con quien sigue casado sobre viento y marea, en fin, ay, uf.
Con el dos, Bruce Springsteen cada década más joven aún, algo hay, no se.
Con el tres Dave Grohl, mucho mas listo, mejor músico y más desconocido.
Con el cuatro Little Steven, un poco más redondo cada día y que a mi me sigue recordando mucho a Al Pacino.

Ya digo, los vikingos.

domingo 1 de enero de 2012

Feliz 1992

Hace veinte años, el gran Lauren Castigo entrevistó a la sin par Paca Carmona.

Feliz entonces y ahora.
Y si no, al menos que sea divertido.


miércoles 28 de diciembre de 2011

Cuadrillas

Desde mi facultad nos mandan este mensaje.
Yo lo pego aquí:



Y debajo un clic que también está muy bien.

Aunque yo soy más de butrón, lo reconozco.

sábado 24 de diciembre de 2011

La Navidad de colores

Qué cosas tiene el inglés, que el azul es el cielo, algo triste una canción y los polis. Si al azul le añades Navidad, se arreglan todas las torpezas y se le arrancan a uno las piernas al bailoteo y la jarana.

Feliz Navidad, música, bailoteo y jarana. Azul y de colorines




Jonni Blu cantando Blue Christmas

lunes 12 de diciembre de 2011

Y la gasolinera


Como en el otro lado he traido a colación a Fernando Alfaro y la gasolinera, pues le pongo cuatro letras y una canción.


Ni es la mejor canción ni el mejor video, a fe mía, pero da un poco el tono de Chucho, el grupo que montó Alfaro después de los Surfin' bichos, un supergrupo de enrevesadas resurrecciones. Lo mejor de los Surfin' bichos es que eran muy buenos y se llevaban bien. Supieron administrar sus egos efervescentes y, hasta que pudieron, anduvieron juntos. Luego, cada cual a su aire pero colaborando y hasta reuniéndose. De sus cenizas salió Chucho y Mercromina, dos dignos sucesores-ramas de la gran banda-tronco.
Esto fue por los noventa, principiando en Albacete. O eres muy bueno o ya me contarás. Y los Surfin' bichos eeran eso, de Albacete. Y muy buenos.
Alfaro componía mucho y escribía un montón. A los protogrunjes de entonces les dejó medio tarumbas y alelados que los Surfin' bichos sacudiesen unas castañas eléctricas de cuidado, una cosa melódica muy lograda y que citasen a Lázaro, al Buen Pastor y cosas así en sus letras. Claro, no entenderían la mitad y de la otra, pues tampoco. Lo cual que les llamaron grupo de culto y eso es muy bueno y muy malo a la vez.

Este es el libro. y prologado por el gran Ordovás, otro damnificado de las miserias de la Radio 3 y la RTVE basura de ahora.

Hay un libro muy bueno que cuenta la historia dsel grupo y cómo lo dejaron, como mutaron en esas dos ramas. luego Chucho también lo dejó. y Mercromina. Y se reunieron y volvieron a dejarlo.
Y siguen siendo fantásticos.
Y lo de la gasolinera.
De Albacete al Diario Pop y al teloneo apócrifo de Nirvana. Peor de auqello no vivían, claro. Alfaro cuenta que anduvo trabajando en una gaslinera la tira de tiempo,e n mitad de ninguna parte. Y tenía una carpeta de anillas y escribía canciones, entre repostaje y repostaje, octanos de fuel y versos extraños. Y de auqello le salieron no pocas canciones. Son raras, raras, muy raras. Ya lo habéis visto: un tío que cita a Tolstoi en una canción es uno de los raros. Así que mola.

viernes 25 de noviembre de 2011

La pista central


De la lista musical de los que ya nunca veremos, entre Led Zeppelin y Sinatra, Syd Barrett y Carlos Gardel, Caruso, ah, Caruso y los Clash, destaco aquí al más grande.
Con decir que él fue capaz de arrebatar a María Dolores Pradera creo que es suficiente.

Pero añadiré algo que le oí decir a alguien: le mató su gran corazón. Y yo no se qué tal tío sería, pero si era como cantaba, ese alguien tenía razón.

Con todos ustedes, tachán tachán, foco de luz en la pista central, un aplauso:
Carlos Cano y la bienpagá.




viernes 11 de noviembre de 2011

Los tonos rosas


Las mal llamadas bandas de "tributo" aparecieron en Australia en los años setenta. Como las giras musicales costaban -y cuestan- un dineral, lo habitual es que los grupos tocasen en Europa y en los Estados Unidos. Sólo los más demandados se aventuraban por el Japón y por algún que otro sitio, como la lejana Oceanía. Así que los australianos, mayormente, ávidos de la cosa musical, se inventaron lo de la cuadrilla de tíos que repetía el repertorio, del modo más fiel posible, de la banda original. En inglés tribute, un falso amigo que al pasar al castellano nos remite más bien a los impuestos y a las cosas de Hacienda, el amigo más falso, sin lugar a dudas. Grupos de homenaje sería mucho más adecuado, pero en fin.
La cosa es que como los setenteros ya se prodigan cada vez menos o, directamente, planean sus giras en el Más Allá, las bandas de homenaje están empezando a recuperarse para solaz y recreo de los carcamales que seguimos escuchando con frescura la música que se componía antes de que naciésemos o cuando echábamos los primeros dientes.
Hay un grupo que se llama The Australian Pink Floyd Show, de extraordinaria calidad pero que roza lo circense, porque de tanto imitar, para mi, caen en lo paródico. Es como uno que clona a Queen, pero que lleva a un fulano que se parece tanto a Freddie Mercury, que a mi me da mucho miedo, lo de los zombis y tal.
En Madrid hay una banda de tíos, los Pink Tones, que bordan el repertorio floydiano. Son ortodoxos, pero no imitadores. Es decir, tocan como los Floyd, pero sin renunciar a su estilo. Eso se les nota sobre todo en las voces, que no se les parecen ni de lejos, y en si inglés, un poco de Lavapies, pero sin vergüenza, o sea, muy bien.



Qué cosas, yo que nunca he fumado
siempre he sentido algo fantástico en el aroma de esta canción.


Yo les vi hace unos años y aluciné. Y si Dios quiere, es inminente que vuelva a verles. Y volveré a escucharles y a alucinar. Son lo más parecido a los Floyd que tenemos a mano. Y si no, a verlo.

Más cosas aquí, aquí y aquí. Lo dicho, que son imperdibles.