viernes, 25 de noviembre de 2011

La pista central


De la lista musical de los que ya nunca veremos, entre Led Zeppelin y Sinatra, Syd Barrett y Carlos Gardel, Caruso, ah, Caruso y los Clash, destaco aquí al más grande.
Con decir que él fue capaz de arrebatar a María Dolores Pradera creo que es suficiente.

Pero añadiré algo que le oí decir a alguien: le mató su gran corazón. Y yo no se qué tal tío sería, pero si era como cantaba, ese alguien tenía razón.

Con todos ustedes, tachán tachán, foco de luz en la pista central, un aplauso:
Carlos Cano y la bienpagá.




viernes, 11 de noviembre de 2011

Los tonos rosas


Las mal llamadas bandas de "tributo" aparecieron en Australia en los años setenta. Como las giras musicales costaban -y cuestan- un dineral, lo habitual es que los grupos tocasen en Europa y en los Estados Unidos. Sólo los más demandados se aventuraban por el Japón y por algún que otro sitio, como la lejana Oceanía. Así que los australianos, mayormente, ávidos de la cosa musical, se inventaron lo de la cuadrilla de tíos que repetía el repertorio, del modo más fiel posible, de la banda original. En inglés tribute, un falso amigo que al pasar al castellano nos remite más bien a los impuestos y a las cosas de Hacienda, el amigo más falso, sin lugar a dudas. Grupos de homenaje sería mucho más adecuado, pero en fin.
La cosa es que como los setenteros ya se prodigan cada vez menos o, directamente, planean sus giras en el Más Allá, las bandas de homenaje están empezando a recuperarse para solaz y recreo de los carcamales que seguimos escuchando con frescura la música que se componía antes de que naciésemos o cuando echábamos los primeros dientes.
Hay un grupo que se llama The Australian Pink Floyd Show, de extraordinaria calidad pero que roza lo circense, porque de tanto imitar, para mi, caen en lo paródico. Es como uno que clona a Queen, pero que lleva a un fulano que se parece tanto a Freddie Mercury, que a mi me da mucho miedo, lo de los zombis y tal.
En Madrid hay una banda de tíos, los Pink Tones, que bordan el repertorio floydiano. Son ortodoxos, pero no imitadores. Es decir, tocan como los Floyd, pero sin renunciar a su estilo. Eso se les nota sobre todo en las voces, que no se les parecen ni de lejos, y en si inglés, un poco de Lavapies, pero sin vergüenza, o sea, muy bien.



Qué cosas, yo que nunca he fumado
siempre he sentido algo fantástico en el aroma de esta canción.


Yo les vi hace unos años y aluciné. Y si Dios quiere, es inminente que vuelva a verles. Y volveré a escucharles y a alucinar. Son lo más parecido a los Floyd que tenemos a mano. Y si no, a verlo.

Más cosas aquí, aquí y aquí. Lo dicho, que son imperdibles.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Las maracas


Que si, que si, que parece que en lugar de micro, lleve una maraca. Las maracas son como los pantalones, de dos en dos, que lo otro sería tontería. Dos pantalones 30 euros, o lo que sea la oferta, o sea, cuatro patas o dos, y así echas la tarde con el acertijo.

Los Stone Roses vuelven, aunque yo creo que nunca se fueron, al menos para el aficionado, porque lo normal es volver siempre. Después de su flamante debut, su flamante segundo disco -por mucho que la crítica lo despellejase mayormente- y luego las cenizas del olvido. Pero entre las cenizas quedaron sus brasas.

Me llevo un alegrón al enterarme de que volverán, al menos para una gira. Pues bien, oye. Y por si alguien no ha oído, que escuche:



Y por si a alguien le apetece más, que le de a este linc y podrá escuchar el sugerente Cara B de EsRadio que le dedicaron a este grupo. Y de ahí a los discos, y después, nos vemos en algún concierto.

domingo, 9 de octubre de 2011

Las vacas del pueblo ya se han escapau...

Riau, riau.

No se si será el acontecimento musical de la década, proque para eso ya están las pedorras tipo Beyoncé y tal. La cuestión es que para un floydiano de pro -que le sigue debiendo a Macías lo suyo- la reedición de tres de los grandes discos (¿los mejores? eso es otro cantar) de Pink Floyd con abundante material inédito o expirata es una noticia de oro.
Pero para muestra un botón. Lo Pink Floyd aliens nos invaden.

Se les ha visto en Madrid



En Lisboa



En Barcelona



En Londres



En Roma



En Berlín



En Seattle



Y en Battersea, claro



jueves, 22 de septiembre de 2011

Momias metalizadas

Ay Metallica, lo que me gusta a mi Metallica. Y lo que me relaja, que la gente no me cree que me he echado mis buenas siestas con Metallica y Megadeth de fondo. Cosas que tiene uno.
Oigo un comentario malvado y muy poco original a propósito de un disco que andan componiendo Metallica y Lou Reed. El abuelete de la Velvet -la Velvet me tuesta, qué le vamos a hacer- rodeado de los metalicorros es toda una imagen.
Por ejemplo:



Ya han publicado un anticipo. Se trata de una especie de recreaciones poéticas basada en un texto de un expresionista alemán. Por lo que suena, parece que Lou Reed recita -porque cantar, en fin, ya sabemos como son los cantautores guapos de su generación- mientras Metallica le sacude los vatios. A mi me suena muy bien.
Verbigracia.



Total, que esto es lo que hay. A la vejez, viruelas, que entre Mick Jagger del otro día, las momias de hoy, los Floyds que se reeditan la semana que viene y Peter Gabriel que publica en octubre, estamos de fiesta en el geriátrico del rock. Y lo bien que me lo paso.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Enamorado de la moda juvenil

Pero no, no va de Radio Futura.

Va de dos canciones y dos estilos, el tiempo y hasta el espacio.
Comenzamos por el primero.
Un tipo que es capaz de arrearse a sus, no se, ochenta añazos, esos calcetines de estrellas merece que nos quitemos la boina de inmediato y le rindamos los honores pertinentes. John Lee Hooker no cantaba, lamentaba las canciones y hacía del tórrido blues algo seis pueblos más allá. Y Santana, que más que un tío es un sonido, las guitarras de Santana suenan sólo como Santana, dándole la vez. Bueno, bueno.



Luego está esto. Se trata de un supergrupo de esos que a veces hacen los roqueros. Esto suele ser porque o van muy mal de pasta o porque van muy bien. Si es que van mal, lo hacen para lo de la hipoteca y los libros de los churumbeles. Si les sobra, lo hacen para divertirse. Como los Rolling, más o menos.
Bueno, que con ese cartelón de figuranta que hasta la niña que canta está que quita el hipo, que el abuelo se nos arre un milrayas fucsia es de tenerlos muy bien puestos. Yo creo que nunca había estado más como el feo de los Calatrava. Perdón, el feo no, el más feo aún. Pero oye, s eles ve una cara de pasarlo tan rematadamente bien que le dan gana a uno hasta de tatuarse los muslos. Ay, la pasión musical.


martes, 16 de agosto de 2011

Aromas vaticanos

Como cuando vienen las visitas, uno se esmera un poco y le pega un baldeo a la casa, repasa los rincones y tal, le pongo a la Sala Noble hoy un par de músicas que seguro le agradarán a nuestro querido Benedicto XVI.
Además de Papa, sabio, fantástico maestro y buena gente, resulta que es un melómano de tomo y lomo. La gente se tomó a chusco lo del ipod ese que le regalaron los pelotas de Apple. Un listillo dirá que si uno es un apasionado, vinilo y tal, fuera botonicos. Yo me imagino al Papa aprovechando algún ratillo suelto para escuchar mçusica, sin molestar y concentrado. Según cuentan una de sus aficiones es tocar el piano y que encima debe de ser bastante bueno.

Lo cual que ha sido fácil.

He encontrado el coro de Bach de la Cantata 84 interpretado por una tropa, segun la letra adaptada al castellano por Taulé. El pater en la parroquia nos la coloca una vez al mes y a mi me parece emocionante. La Salve más, vale, pero esta, tiene tela. El pater es muy cantarín y eso se agradece, lo de rezar dos veces y tal. Yo sería muy de gospel, peor no por la fanfarria, que también, sino porque eleva hasta al que tiene una oreja enfrente de otra.



Y como estamos que echamos la casa por la ventana, pues otra más. Esta vez es una pasiçón personal y española. Aunque la canten unos británicos. Yo es que escribo el:nombre y ya tengo la piel de gallina: Tomás Luis de Victoria. Este es un trocito del O Magnum Misterium interpretado por The Sixteen, que son más buenos que un pan. Caja Madrid está haciendo una encomiable labor de patrocinio para la regrabación del legado de Tomas Luis de Victoria que no tiene desperdicio. Lo interpreta mucho y muy bien estos, The Sixteen, y por aquí un conjunto que tampoco tiene desperdicio, Al Ayre Español. Pues nada, que para todos los visitantes y presentes, un par de piezas con aromas cuasi vaticanos.