lunes, 27 de octubre de 2008
Siniestro
Cuando los dinosaurios caminaban por la tierra, Miguel Ríos ya era mayor y, como empezaba a pasarlas canutas por las deudas que arrastraba tras sus exitosos y fallidos macroespectáculos roqueriles, le pusieron a hacer una cosa en la tele. Y estaba muy bien. Y el hombre no acabó en el trullo. Mejor que chupar del bote d ela esgae es. A ver si no.
Un día apareció por allí Siniestro Total, pero los postCoppini, o sea, algo menos cazurros aunque aún no tan bluseros como llegarían a ser después. Tocaron unas canciones en directo, como hacían todos en aquel programa, oh, tempora, oh mores. Y entre ellas, esta. Hoy incorrectísima. Qué le vamos a hacer, en este mundo de cangrejos cobardicas.
lunes, 15 de septiembre de 2008
Y fin
martes, 26 de agosto de 2008
domingo, 13 de julio de 2008
San Fermín
Este año, cambiando del todo, se han ido por unos de la tierra. Locales, quiero decir. En una versión acústica de uno de sus temas más celebrados.
Como las versiones gustan, pero aún más lo auténtico, resistamos un poco más y alarguemos los sanfermines.
Leidis an yentelmen, desde la Chantrea para el mundo... ¡tachán, tachán...!!!!
BARRICADA
miércoles, 11 de junio de 2008
Loca
sábado, 24 de mayo de 2008
Sinatra
Sinatra.
Me imagino la escena, en la habitación del Palace de Madrid. Un Sinatra celoso, enganchado hasta las trancas, el teléfono, Ava y la sombra de Mario Cabré. Que ahora dicen que si Dominguín era mucho Dominguín, pero Ava era mucha Ava, y el que hacía saltar el pulso a la gran, la más, Ava, fue Mario Cabré. Que luego está lo de Tossa de Mar, Siantra y Ava, peleándose en la playa, esos Jack Daniels de más o de menos a la orilla del mar, cojo un avión y me planto allí, que a esta se le ha ido la cabeza con tanto torero y tanto vinito español, y allí que se plantó el tío, que me lo imagino a la salida del aeropuerto diciéndole a un taxista con gorra, disfrazado de general, To Tossa beach, please. Prego signore.
Pero estábamos en el Palace. Habitación 402 (por porner un número). Buenas tardes, doña Ava, una llamada desde Chicago, o Las Vegas, o por ahí. Le paso al señor Sinatra.
Parece que Sinatra, muerto de envidia, le hizo un concierto por teléfono a Ava; le cantó todo lo cantable y lo que no, y no se qué pasaría después. Ava se iría a Chicote, que le pillaba cerca y allí tenía amigos, la ginebra, los reporteros, así. Sinatra iría a echarle un duro a la máquina y a contarle sus penas a algún camarero de allí, Las Vegas, Chicago, que, seguro, secaría los vasos con cara de póquer, como diciendo "otro más".
No se trata de su mejor interpretación -hay una en París que me gusta mucho más, pero esto es lo que encuentro por aquí-, pero en mi opinión, es su mejor canción.
La Voz. Nuestra voz.

