domingo, 15 de agosto de 2010

San Lorenzo


Bueno, canela fina. Esta canción, que magistralmente interpreta David Gilmour en su directo en Gdansk/Danzig, es obra se Syd Barret y apareció en el primer LP de los Floyd. Además, aparecía registrada en el disco en directo de Ummagumma. No en disco, sino en película, la tocaban también en el imprescindible directo en Pompeya y para terminar, la recuperaron en su última gira hasta la fecha, en el disco y deubedé Pulse.
Cuentan los cronistas de la época que sobrevivieron al vodka y al LSD que los promeros Floyd, antes de grabar discos, en cuanto dejaron el repertorio de versiones de Bo Diddley, Bob Dylan y algunos bluesmen desconocidos, comenzaron a interpretar las primeras piezas de Barret.
La cosa es que cuando se subían al escenario del UFO, que debía de ser un antro de mucho cuidado, o donde estuviesen, arrancaban sus piezas y Barret se ponía a improvisar según le saliese. Waters bastante tenía con no pillarse los dedos con las cuerdicas del bajo, pero Wright y sobre todo Mason con los palos, le acompañaban y le arropaban para que volase su música. Aquellos directos debían de ser irrepetibles, pero apenas hay algún piratilla que los recoje medio malamente. Bueno, en fin.

Una de las diversiones de los floydianos es discutir chorradas. Que quién es mejor, Barret o Waters. O Waters o Gilmour. O el mejor disco. El Animals. ¡Halaaaaa! Y el Dark side está sobrevalorado. Tontadas para matar el rato, no cabe duda. Una de ellas, de las más idiotas es discutir si Gilmour o Barret. Ellos eran amigos desde críos, aprendieron juntos a tocar la guitarra, no formaron grupo, pero tocaron juntos la tira de veces, y cuando Barret se quedó colgado, trajeron a su amigo Gilmour para ver si lo enderezaba. Con Barret fuera del grupo, Gilmour fue el que más trabajó para que sacase sus dos excelentes discos en solitario.

El Gilmour más creativo y talentoso ha recuperado en sus recientes directos varias canciones de Barret. De ese modo, ha cerrado el ciclo creativo de Pink Floyd bebiendo de su fuente más primitiva. Y ha puesto al mejor nivel que nunca tuvo el legado de Syd Barret.
¿Que con quién me quedo de los dos?
Con esto.



De esta canción me encanta todo, y cada vez más la burbujeante letra, que resuena como un instrumento más. Para leer.
Lime and limpid green the second scene
the fights between the bleu you once knew
floating down the sound resounds
around the icy waters underground

Jupiter and Saturn, Oberon there on the run
Titanian, Neptune, Titan, stars can frighten

Winding signs flap
flicker flicker flicker flam pow pow
stairways scared and death rules there
blindman limpid green the sound
surrounds the icy waters on the
lime and limpid green the sound
surrounds the icy waters underground.

miércoles, 4 de agosto de 2010

La gaseosa

Yo pego esto a ver qué pasa.



A ver, que si se le da al clic, salen unos chinos raros, pero luego,a los poquicos segundos, sale la canción en si, o sea.
Bueno, pues como esto es un experimento, probáis a ver qué tal y si os gusta, pues mejor. Digo la canción, que el nombre seguro que no.

miércoles, 7 de julio de 2010

El quiosquero

Hace ya unos cuantos años que el quiosquero me guarda los Diarios de Navarra en los días de San Fermín. Antes lo compraba en otro sitio, pero era un antipático, así que un día que me largó con cajas destempladas me dije que nunca más, que le diesen morcilla y que a ese no le compraría ni unos chicleses. Y eso que le compraba los DirigidosPores, que era una pastita si uno lo calibraba.
Bueno, total, que un día paso y le digo a un tío: oye, que quiero el Diario de Avarra. Vale toma, y pago. Oye, ¿me lo guardas todos estos días? Yo paso seguro, pero por si algún día no vengo, me lo guardas que yo lo recojo. Me pone cara un poco así. Oye, te los dejo pagados, no hay problema, pero me dice que es que no guardan cosas. Son quioscos gigantescos, con la tira de gente trabajando en ellos, atienden a yo qu se cuántas personas al día y algunos de ellos no cierran ni de noche. Bueno, ahora si, porque me imagino que los tajas de las Ramblas les han de montar unos pollos de cuidado, pero esa es otra película.
La cosa es que sale otro y le cuento. Bueno, vale, te lo iré guardando. Y así desde hace yo que sé cuánto.

Hoy llegamos en bici. Paro y me acerco. Cuando me ve, directamente echa mano y me dice que ni se había dado cuenta del día que era y que se loe ha olvidado ver el encierro, pero que a partir de mañana no se lo pierde. Y me cuenta que una vez, en una despedida de soltero en Salou, a las ocho menos cinco salió disparado, de canto, cosas de la melopea, a un bar con tele. Sus colegas de correría diciḉendole que qué le pasaba y que a dónde iba. Y yo que ni me acuerdo de qué pasó, que había encierro y me fui a verlo. No me acuerdo de nada del encierro, pero si de que me escapé para verlo.



Si le dais al estop en el segundo 23, aproximadamente, veréis las Ramblas con todo de tíos velocísimos. Pues el primer quiosco a mano derecha, como mirando al mar, y si sigo me sale un bolero. Item más: me gusta la camiseta de la gritona, pero, por el mismo precio, podía lavarse el pelo. De todos modos, hay que reconocer que pega perfectamente con la marranería general del sitio, o sea. Lo jipis que somos.

domingo, 30 de mayo de 2010

La revuelta de las aguas

Bueno, a saber cómo quedará la cosa, pero para ir abriendo boca, un año casi por delante, vamos degustando lo mejor de lo que podremos saborear en la próxima gira de Roger Waters. Descubrir esta canción, primero en los piratas de los directos de los ochenta y al final en los editados de esa gira, tuvo su punto de inflexión en esa magnífica pieza, de lo mejor de aquel concierto bluff y oportunista de Berlín.



La canción es Empty Spaces, pero a partir del miuto 2.34 o por ahí se alarga con What shall we do now, un añadido musical extraordinario y una letra que concluye toda esa trama del disco de forma brillante. Los que la conocéis, ya sabéis, los que no, a bajar la peli.
Después de aquello, Bryan Adams dejaba de ser el alter ego en qualité de Bruce Springsteen y terminó baladeando en mermelada y de la voz de Waters nunca más se supo. Los ladrilos eran de cartón piedra, pero todo parecía tan bonito.
Viva Berlín, también.

lunes, 24 de mayo de 2010

Ainda

Hace unos días me acuerdo de esta canción y me pongo a buscar el disco. Vaya, no aparece. Sigo buscando y, cosas de la perseverancia, al final está por ahí.

Wenders, el del Cielo sobre Berlín, escribió una película fascinante sobre la ciudad, sobre el cine y la luz de sus imágenes, sobre un anciano Oliveira -que sigue dando el callo a sus cien-, sobre invenciones y lunáticos, sobre Teresa y Madredeus, sobre el Tajo y los miradores.



Son un poco muermos. Bueno, según, digo yo. Según, te pueden llegar a crujir, eso es cierto, pero si te dejas atrapar por las rivirivueltas de los tranvías, terminan atravesándote, como los muros donde escucha el cineasta encantado.


La peli, por si hay algún despistado, Lisboa Story, de Wenders. Los lincs siguen gustándome. Por eso insisto.

sábado, 10 de abril de 2010

Los Ronaldos

Los ronaldos provocaron tantas antipatías, que el personal, matormente, no se lo ha perdonado. Coque Malla, su cantante, siempre ha tenido esa estraña virtud, la de excitar la animadversión hacia su persona. Su cara de niñato, su pose un poco arrogante, y su aspecto, un poco bajito y cabezón, graciosillo medio guapete respondón y algo tontaina, hacía que al personal, mayormente, les cayese francamente mal. A mi me caían un poco gordos, pero por otro motivo: me reventaba su nombre. Cachondearse de Reagan, por lo de Ronaldos, es de ser muy tonto. O muy tonto o muy giliprogre. entre un tío que derrota al comunismo y el comunismo, yo me quedo con el que lo derota. Es como preferir ser nazi a admirar a Ike. Esta evidencia aún hay que explicársela a los que se la cogen con papel de fumar. Papel reciclado para marijuana, que el tabaco es malo y los puros de carcafachas. El día que empiece a fumar lo haré en pipa o con tachas de palmo y medio, como de Orson Welles yendo a los toros con Ava Gardner. Y morcilla para tanto memo. Es dandismo, supongo.
Estábamos en Los Ronaldos.



Los pelos de ese coloradillo de de tinte de mercadillo chungo, los botines blancos con tacón cuasicubano y la camiseta despechugante. Así, lo mejor, fijarse en la cosa musical.

Su música me anduvo resbalando una buena temporada, hasta su Sabor salado y, sobre todo, un directo que escuché una vez en Radio 3. Y entonces descubrí que Los Ronaldos son los Stones con unas cuantas mahous de más, cantándole a los serenos en la Glorieta de Bilbao y tomándose prestado el coche del más feo para irse cn la mḉas guapa.
En Sabor Saladocontarrn con una poduccion excepcional y grabaron el disco como si fuese en directo, tocando todos juntos, simultáneamente en lugar de por pistas separadas. Suenan como una gran banda, frescos y directisimos. Porque se nota que era una gran banda, muy bien compenetrada, un puñetazo musical, energético, fuerte y vibrante. Y si a Mick Jagger le perdonamos sus chorradas al Richards que se descalabre subido a un cocotero, cómo no a Coque Malla que sea esclavo de su aspecto.
Y a mi, por llevar la contraria, me cae bien, jolines.

domingo, 28 de febrero de 2010

Antiaéreos

En el mundo real, los que me conocen saben de mi pasión por los aviones. En este, el de los botonicos, pues algo he ido diciendo también y hasta he pegado alguna que otra foto. No es por eso, claro, que son cosas distintas, pero del fantástico disco de Aviador Dro titulado Cromosomas salvajes, escojo una gran canción titulada Himno aéreo. Esa frialdad electrónica de andar por sasa, la granlocuencia del casiotone, la cutrez del mal interpretado pleibac, Serbando Carballar, qué tío más pesado, dándole al bajo, que si está más que demostrado que en el rocanrol, el bajo es del todo prescindible, en el tecnopop un bajista es tan inútil, no se, como una ministra de la vivienda, aunque, al menos, suelen salir más baratos.